El cuerpo de pilas centrales se prolonga aguas arriba mediante tajamares triangulares y aguas abajo por espolones rectangulares; pero en las tres extremas las prolongaciones son rectangulares por ambos lados, ya que tienen pocas ocasiones de ponerse en contacto con las aguas; espolones y tajamares no son de sección constante en toda la altura, sino que sus dimensiones se contraen cuando alcanzan el nivel de arranquen de las bóvedas. Los planos de tímpanos coinciden con los de boquillas de bóvedas, llegando hasta coronación donde corre una cornisa en gola que contornea además las terminaciones de tajamares y espolones.
Sobre esta cornisa se coloca el pretil, formado por cuatro hiladas de sillares superpuestas, la última de las cuales de mayores dimensiones y curvada en la cara superior sirve de albardilla. La terminación de las superficies vista es de labra tosca con almohadillados prominentes, más en sillares que en dovelas. Las hiladas son perfectamente horizontales y tanto las dovelas como los sillares son muy uniformes y de escuadría perfecta y recercados con una amplia anatyrrosis.
Respecto al sistema constructivo de los cimientos de las pilas del puente, en nuestro caso uno de fuerte corriente, el recinto más idóneo es el de escollera, es de decir, de piedras de gran tamaño que en Alcántara son sillares sin desbastar que aparecen junto a los pilares centrales cuando baja el nivel del río en los estiajes. En estas ocasiones la profundidad en el centro del río oscila de 3,5 a 6 m, cifras que no estaban al alcance de los romanos para realizar un recinto adecuado a las dimensiones de la pila y menos para agotarlo hasta el fondo del cauce. Seguramente la fábrica destinada al cimiento se colocó, en parte, sobre los bloques de la propia ataguía, los cuales soportaron la pila, pues la carga transmitida por ella se repartía a través de los bloques hasta el fondo del cauce. Pero estos bloques han podido ser removidos de su lugar y arrastrados por las avenidas del os casi veinte siglos transcurridos desde su fundación hasta formar la caverna que salió a luz cuando se dejó el río en seco.
Pero esta "portentosa obra, de tanta braveza y majestad que pone espanto en quien la ve", ha estado apunto de arruinarse por fallo de uno de sus airosos pilares. El puente consta de cinco, de los cuales tres aparecen en seco sobre la roca sana de las laderas, mientras que otros dos tienen su parte inferior oculta bajos las aguas, salvo en estiajes muy pronunciados, en los que se descubrían las partes más bajas de la sillería (opus quadrata) de una de ellas, pero rodeada por bloques sueltos que debieron pertenecer a la ataguía auxiliar para cimentación y que ocultaban todavía la zona más baja de dicha pila.
Pero en la cuarta pila desde la izquierda ni aún en los más pronunciados estiajes había conseguido llegar a ver el final del paramento de sillería del lado interno (el más próximo al centro del río).
Para determinadas operaciones de instalación de la maquinaria de la Presa del Embalse de Alcántara, había que cortar el paso del río a través de la misma, dejando en seco el Tajo en la zona inmediatamente aguas abajo, lo que dejaba el puente sin agua, condición muy normal en los puentes españoles, pero que nunca se había verificado en el que tratamos. Y de este modo consiguieron los ingenieros de Hidroeléctrica Española ver lo que yo no había conseguido ver: la zona siempre sumergida de la pila cuarta del puente de Alcántara.
Y el espectáculo debió ser verdaderamente impresionante: en la zona última faltaban los sillares del paramento del costado interior de la pila y el relleno de hormigón que debía formar el núcleo de la misma. La sección de la pila estaba reducida en proporciones extraordinarias. Como la situación del río seco no podía mantenerse más allá de una semana, los ingenieros de Hidroeléctrica optaron por no dar parte a ninguna autoridad administrativa y colocando un encofrado vertical a la de la zona alterada, rellenaron de hormigón la gran caverna, lo cual consiguieron en el intervalo fijado.
Dos causas han podido contribuir a la deterioración de la pila: una primigenia, pues corresponde a fallo en el proceso constructivo, y otra debida a la mala utilización que del puente hicieron sus usuarios al destruir en tres ocasiones una bóveda del puente.
En la primera ocasión fue una de las extremas, es decir, la de menor luz, en los otros dos casos correspondió a una misma de las intermedias, es decir, de las de 22 metros de luz, que se reconstruyó y se volvió a destruir, faltando durante un periodo total de unos diez años aproximadamente.
La segunda causa del deterioro de la pila, ha sido la inexistencia, por destrucción de la cuarta bóveda del puente durante unos años de la vida del mismo. Esto determinó unas condiciones anormales en el trabajo de las pilas que la sustentaban. Una de ellas, la quinta (mirando desde aguas arriba), tiene poca altura y está normalmente en seco, mientras que la otra, la del lado izquierdo, es la más alta del puente y tiene su base siempre por debajo del nivel de las aguas. El desequilibrio de empujes que se produce en ella al faltar la bóveda cuarta la somete a una flexión importante en toda su altura, aumentando desde el plano de arranques de bóveda hasta la base, con tracciones en el paramento interno (lado del eje del cauce). Estas tracciones pudieron producir agrietamientos horizontales en dicho paramento no muy importantes, pues se distribuirían entre todas las llagas de las hiladas, aunque siempre habrán contribuido a disminuir la trabazón entre los sillares, favoreciendo la separación de los mismos, por la acción erosiva de las avenidas.