XX SIGLOS DE HISTORIA
Cronología del Puente de Alcántara




El Puente de Alcántara, obra del arquitecto Cayo Julio Lacer y dedicada al Emperador Trajano, data su construcción entre el año 104 y 106 de la era cristiana.

Obra que refleja las tres cualidades que exigía Vitrubio a toda edificación: "Firmitas", "Utilitas" y "Venustas", es decir: Firmeza, Utilidad y Hermosura.

Lacer, su constructor, que dejó escrito la pretensión, PONTEM PERPETUI MANSVRVM IN SECULA MVNDI: "Puente, que durará mientras dure el mundo"; este sigue "en pie" tras veinte siglos después de "continuos combates contra la rápida corriente del caudaloso Tajo y los sacrílegos atentados del hombre".

Se pretende en esta Crónica o Cronología del Puente de Alcántara, transcribir los hechos más importantes sucedidos en esta Obra de Arte y Maestra, desde su construcción hasta la actualidad, en especial a los años que sufrió la mutilación de algunos de sus arcos y sus proyectos de reconstrucción.

Cuyas fechas más significativas fueron:






No podemos entender Imperio Romano y su expansión, dejando a lado las conquistas bélicas, sin una red de calzadas que actuaban como un "sistema linfático" donde las ciudades eran "los ganglios" que se iban conectando unas con otras gracias a esas vías de comunicación.

El Puente de Alcántara sobre el río Tajo, se construye en una vía secundaría que a la altura de Norba (Cáceres)  se separa de la Vía de la Plata, para partir hasta Conimbriga (Coimbra); punto desde donde se podría ir hacia Olisipo (Lisboa), al sur o a Brácara Augusta (Braga), al norte, siempre dentro de la provincia de Lusitania.

Sabemos que la obra maestra de ingeniería de Caius Julius Lacer, se concluyó "oficialmente" el 106 D.C, gracias a las inscripciones del Templo y del arco de Triunfo y los testimonios e interpretaciones recogidas a lo largo de estos siglos por numerosos escritores

Pero nos preguntamos, si ese año fue el de la finalización del conjunto de la obra (puente, templo y arco) o solo del puente. Quizás esa fecha sólo haga referencia al Arco de Triunfo y que el puente y el templo se hubiesen construido anteriormente.

Algunos autores ponen en duda si Trajano fue el inductor de la construcción del puente o si lo fue el emperador romano anterior, Nerva César Augusto.

Tenemos la fecha de finalización pero no la de inicio, y suponemos que una obra tan majestuosa como en la que nos encontramos, no sería posible su fabricación en tan solo unos pocos años. Lo que si es cierto es que Trajano ya era el gobernador del Imperio Romano en el año 106 de nuestra era. De ahí, que se entienda, que la dedicación de la obra se hiciese al emperador vigente.

En este sentido escribe D. Jose de Viu (1852) en su crónica de ESTREMADURA:

"Son numerosos los escritores y escritos mostrando la maravilla y esplendor del Puente de Alcántara, sin embargo, todos ellos incurren en la equivocación de suponer que el puente es de Trajano, sin más razón que la dedicatoria que sobre él se lee.

Antes de subir al trono debía estar la obra planteada, pues no es de las que se improvisan; y así hacemos esta cuenta; mientras que tantos y dan diversos Municipios se entendiesen y proporcionasen los medios de realizarla, tenía que transcurrir mucho tiempo. El acopio del dinero, de los materiales, y la elección de operarios lo embeberia también, y sobre todo el mismo edificio, sujeto por su naturaleza a las interrupciones que las súbitas crecidas debían ocasionar, sin contar con la constante pugna de las aguas del río en tan rápida pendiente como en su encajonamiento lleva por Alcántara.

Y con todo, parece concluido el quinto año en que fue Trajano cónsul, apenas cumplió siete años de imperio; por consiguiente, no podía ser él el que lo hiciera. Bajo sus auspicios sí, lo entendemos y concedemos sin restricciones, pero directamente Trajano, parece un imposible; y esta imposibilidad conjetural, se hace realmente evidente al ver que el mármol tantas veces citado, dice, que estos y los otros Municipios colaboraron en la obra del puente, y que el otro mármol que sirve de friso al arco triunfal, expresa solo haber sido dedicado el edificio al emperador, sin la menor duda al terminarse".
Busto del Emperador Trajano

Entre el periodo romano y la llegada de los musulmanes a la península, en concreto, durante los siglos III al V, diversos pueblos germánicos (los Godos o Visigodos) habían entrado en la península ibérica.

Estos pueblos se expandieron también por la antigua Lusitania romana y, como no, llegaron a la pueblo existente en las proximidades del Puente, justamente en el cerro. Los restos materiales encontrados en la zona son escasos, por no decir nulos, ya que al día de hoy solo se dispone del fragmento de una pilastra de mármol blanco decorada en sus cuatro caras con cenefas de motivos vegetales. Algunos autores señalan con el nombre de Oliva u Ovila a ese núcleo urbano que en esa fecha aún no recibía el nombre de Alcántara.

Por que es en la época musulmana cuando, pasa a llamarse Kantara As-Saif: el Puente de la Espada.

El porque de ese nombre se desconoce pero si hacemos relativo "caso" a las numerosas interpretaciones o leyendas que nos han llegado hasta nuestro días podríamos deducir en parte de donde procede el nombre de esta Villa cacereña. Citemos alguna de ellas:





Antigua Puerta de acceso a Alcántara desde el Puente
Restos del antiguo Castillo y de la Muralla

Podemos imaginar la antigua Alcántara y su puente con la descripción que nos ofrecen los textos de algunos antiguos escritores:




De este Castillo y toda la fortaleza amurallada que lo rodeaba, partiendo del puente ya hace siglos que no queda nada digno de referencia. El paso del tiempo, las guerras, la dejadez del ser humano y el hecho que la actual Alcántara esté situada en la llanura tras el cerro encima del Puente, han ayudado a perder aquella visión que los escritores anteriores nos han descrito.

Los pocos restos arqueológicos disponibles en la actualidad, los encontramos en una desgastada muralla con alguna base casi imperceptible de torres adosadas y con la disposición típica de las alcazabas musulmanas. Está realizada con mampostería de pizarra y situada entre la cabecera del puente y el cerro. Parece ser que en una de sus puertas, la de Xartín (hoy desaparecida) existió una inscripción con el nombre de Hacen-a-Med como el constructor de esa fortificación en tiempos de Abderrramán I.

D. Jose Viu en su crónica "Extremadura" (1852) escribe: "Del tiempo de los Árabes solo queda en Alcántara una inscripción deteriorada en una lápida de pizarra sobre la antigua puerta llamada de Jartín, saliendo por el torreón que la defendía, que decía:

"Esta obra mandó hacer Hacen-Amed, Emir igual a Muza".

Es muy extraño que habiendo estado poblado Alcántara por cinco siglos seguidos de mucha gente mora principal, no quede de aquella época sino unos murallones viejos a la parte que mira al río, y aún quizás estos fueran construidos por los romanos".


Retrato de Alfonso XI

En la alta Edad Media (siglos XI - XIII), Alcántara es un lugar importante en la zona en el que se alterna su posición de enclave fronterizo-militar y núcleo urbano con una economía fundamentalmente ganadera. Durante la Reconquista, también se produce la Independencia del Reino de Portugal de la Corona Castellano-Leonesa.

Fernando II, rey de León viendo la importancia estratégica de Alcántara para el avance de sus fuerzas hacia el sur de Portugal y a la vez ganar esa plaza musulmana, la ocupa en 1166; con el auxilio de las tropas del conde Armengol de Urgell. El rey le donó en recompensa de tan eficientes ayudas la jurisdicción militar de lo conquistado, pero esta solo duró 8 años ya que pierde Alcántara tras la contienda llevaba a cabo por el caudillo almohade, Abú-Jacob, en 1174.

Es durante el reinado de Alfonso XI de León, concretamente en 1218, cuando Alcántara pasa definitivamente a manos del territorio cristiano. El rey queriendo sitiarla, hizo que los caballeros de Calatrava  (posteriormente de la Orden de Pereiro o de Alcántara) cortasen el primer arco del puente de la orilla derecha, o quizás fuesen los mismos musulmanes quienes hiciesen esto para defenderse.

Cuentan las crónicas, que se quitaron sesenta sillares del arco más pequeño de la izquierda del río, en el lado del pueblo. El puente permaneció así, cortado, durante trescientos años, hasta el siglo XVI.

Una de las anécdotas en la historia del Puente de Alcántara reside en el capítulo del rey Católico D. Fernando en guerra contra el rey de Portugal, D Alfonso V. El primero mandó a sus soldados que cortaran el puente; y apenas supo esto el rey portugués, mandó decir "que no lo quebrase, que él rodearía porque edificio tal no se gastase", "que no quería el reino de Castilla con aquel edificio menos". Ya, su padre el rey Juan I de Portugal había intentado hacerse con Alcántara pero también tuvo que desistir según indica su Crónica: "en manera que toda la tenía cercada, salvando el puente y lo que tomaba el río que no se podía cercar".

Al final no se cortó el puente pero parece ser que se quitaron 5 piedras. Estas fueron restituidas y a la vez, el Rey D. Fernando ordenó que se quitaran las torres o puertas existentes de cada extremo del puente. En su reinado y durante el siglo XV se amplía la fortaleza de Alcántara con más dependencias defensivas para reforzar el carácter de aduana.

No consiguieron su propósito, pues la parte central del arco resistió y únicamente cayeron los frentes.

Pero la bóveda tenía tres anillos de dovelas quebrantados en su zona central y una gran grieta bajada por la pila derecha de dicha arcada desde el arranque de la bóveda averiada. La pilastra de aguas debajo de la pila central estaba despegada del cuerpo de la misma, aparecieron grandes grietas en el arco honorífico y una gran parte de ambos pretiles, en la longitud del vano, cayó al río.

La reparación de estos desperfectos se hizo durante el reinado de Carlos III, terminándose en 1778, y gracias al  informe y proyecto del ingeniero militar Diego Bordick, que en 1751, realizó sobre el puente proponiendo su restauración.

El puente, según su informe, amenazaba ya con arruinarse en la parte de la brecha practicada en el siglo pasado que aún continuaba como foso, y Bordick aconsejaba prohibir el paso a cualquier tipo de carruaje, previendo suplir la falta mediante un barco o pontón que cruzase el río.

También el pavimento del puente y la barandilla de la zona afectada, se encontraban en mal estado, por lo cual instaba para que se realizase una actuación de urgencias. No sabemos la fecha de inicio de la reparación pero parece se finalizó en el año 1778. Además de las reparaciones efectuadas, se ampliaron los edificios  y cuerpos militares que fortificaban el puente; entre ellos la Torre del Oro a la entrada de la margen derecha.


El puente entra en la Edad Moderna con sólo cinco arcos. Y es en 1543 cuando el emperador Carlos V, ordena:





La obra de la reconstrucción la llevó a cabo el maestro, Martín López, natural de la Villa de Alcántara,  y el coste fue de 600.000 maravedís
Dibujo del Escudo Imperial de Carlos V en el Arco de Triunfo
de D. Alejandro Millán. 1859


El conflicto hispano portugués que se desarrolla en el siglo XVII con motivo de la sublevación de Portugal para conseguir su independencia de la corona de España comienza en 1640. Estas luchas se conocen como Guerra de Restauración ya que nuestro país vecino pretende volver a la situación en que se encontraba antes de 1580, momento en que Felipe II lo anexionó a su reino.

Antes que Portugal lograra su objetivo, en 1668, fueron numerosos e importantes los asaltos a ambos lados de la frontera. Alcántara, como hemos visto anteriormente era un como punto fronterizo clave, por ello fue uno de los lugares más destacados en cuanto a operaciones militares.

Hasta bien entrado el siglo XVI los recursos defensivos con los que contaba la Villa, se centraban en su castillo medieval, el recinto amurallado de la villa vieja y algunos elementos fortificados dispuestos en el propio Puente;  un lugar fortificado donde durantes muchos años atrás era capaz de cobijar a toda la gente de la villa en caso necesario.

Pero desde el siglo XVII, más concretamente en 1643, hubo la necesidad de proteger la villa moderna, la que se situaba en los extramuros de la Villa Vieja, y que estaba a merced de las incursiones del ejército portugués. Por esta causa se construirá un espacioso recinto abaluartado, con muros ataludados, baluartes, … y demás elementos necesarios para hacer frente a la moderna artillería. Con el objetivo de defender dicha plaza se levantará una nueva línea de muralla y se construirán destacados baluartes, como el de San Antón, Paniagua, los Clérigos, el del Rollo o el fuerte de San Marcos.

En 1648, el puente tenía 6 puertas que también tuvieron que ser reparadas y fortalecidas, al tiempo que se abrieron dos fosos con puente levadizo en ambos extremos del puente y se reforzaron las adiciones militares existentes.

En ese año y durante varios meses, se sucedieron las entradas y ataques de los portugueses a la Villa de Alcántara, que habitualmente quedaban detenidas en el puente. El 26 de marzo de aquel año, en una de estas incursiones, destruyeron las dos puertas primeras y minaron el segundo arco de la margen derecha. La voladura provocó que se levantaran algunas losas del pavimento, además de abrir una brecha de veinte pies de ancho, pero no llegó a destruir totalmente la clave y la traza del arco. Ello permitió restablecer el paso con un puente de madera.

Escribe un cronista de la época: "estaba la puerta principal de la Torre del puente hecha pedazos de un petardo y el enemigo peleando por ganarla y allí se peleó de forma que el enemigo se retiró al último rastrillo que había ganado…". "El ejército portugués no pudo continuar su avance porque el socorro de esta villa llegó con brevedad", y por ello trató de derribar el puente aunque sólo pudo hacer una mina de poca consideración produciendo el daño citado al puente, después de su retirada.


En noviembre de 1700 fallecía el último monarca de la Casa de Austria, Carlos II, que había nombrado heredero único de toda la monarquía a Felipe, Duque de Anjou y nieto de Luis XIV de Francia, que recibió los honores de Felipe V. La falta de sucesión de Carlos II había condicionado la política internacional europea durante su reinado, preocupadas las naciones por el nuevo equilibrio resultante de la sucesión española y del posible reparto de las posesiones de la monarquía.

La introducción de la casa de Borbón en el trono español, tras el último y definitivo testamento de Carlos II, tuvo como efecto inmediato, una guerra europea, la Guerra de Sucesión,  provocada por el recelo de Inglaterra y Holanda a una confederación borbónica, y avivada por las pretensiones sucesorias del Archiduque Carlos de Habsburgo, hijo del emperador alemán Leopoldo; de esta manera, España y Francia quedaban enfrentadas a la práctica totalidad de las potencias europeas aliadas.

Este periodo bélico también llega a Alcántara, y es en 1707 cuando al retirarse de la Villa el ejército Portugués, partidario del Archiduque, pusieron barriles de pólvora para volar el arco segundo de la orilla derecha.

No consiguieron su propósito, pues la parte central del arco resistió y únicamente cayeron los frentes.


El ejército francés envió una brigada de infantería para asegurar el puente y el ingles/portugués comenzó a retirarse. El Mariscal Victor decidió no seguir a los vencidos, dando la batalla como terminada.

La crónica nos detalla como quedó el puente tras la batalla: "El arco destruido era de tan extenso en un palmo, y el parapeto del puente en tan grande altura hasta el río, que ninguna reparación aún usando madera era practicable; el hueco abierto era de noventa pies de ancho y la altura del puente, ciento ochenta pies. La brecha abierta era de treinta y seis varas de arranque de los pilares".

Uno de los misterios sobre el puente de Alcántara fue cuando el arco finalmente se derrumba. Ningún escritor contemporáneo menciona la fecha pero se entiende que fue durante el año transcurrido después de la voladora y fue el 25 de abril de 1812, cuando el General Wellington ordenó reparar el daño hecho al puente.

Los escritos de la época nos detallan como fue la reparación del arco destruido en 1818: "se pusieron dos vigas en ambas paredes de los dos lados del arco. Dieciocho cables  fueron entonces estirados alrededor de estas, extendiéndolos de extremo al extremo. Ocho tablas de madera, de seis pulgadas, fueron colocadas sobre las cuerdas. Para asegurar las tablas se incrustaron muecas chamuscadas con hierros calientes para evitar que las cuerdas frotaran. Para pasar por el puente a través de las tablas se estiraron cuatro cuerdas de un lado a otro, a modo de pasamanos". Esta reparación, le dio al puente la suficiente solidez para el paso de carruajes, pero vuelve a quedar como en la Edad Media con cinco arcos de fábrica y un tramo de madera

Pero ese paso a través de maderas fue incendiado en 1836 por las tropas nacionales para impedir el paso a la derecha del Tajo a las fuerzas carlistas que mandadas por Gómez habían invadido la provincia.


La Guerra de la Independencia española fue un conflicto surgido en 1808 por la oposición armada a la pretensión del emperador francés Napoleón I de instaurar y consolidar en el trono de España a su hermano José Bonaparte, en detrimento de Fernando VII de España, desarrollando un modelo de Estado inspirado en los ideales bonapartistas, y que sumada al enfrentamiento precedente francés con Portugal y el Reino Unido, convulsionó toda la península Ibérica1 hasta 1814.

Durante ese conflicto bélico, el puente fue de una gran importancia militar, ya que era uno de los pocos puentes que cruzan el río Tajo y el único en el oeste de España. Su destrucción ocasionaría un gran obstáculo al provocar el retraso de semanas cualquier paso de Norte a Sur, debido a la necesidad de encontrar otro lugar de cruce.

En mayo de 1809, el ejercito napoleónico ocupaba, victorioso, gran parte de la Península Ibérica; y aunque los británicos tenían Portugal como país aliado, se consideraban demasiado débiles para desafiar a los franceses en España.

En ese mes de mayo, el General Wellington envió una pequeña fuerza al oeste de España para cortar la línea de comunicación francesa que cruzaría por el puente de Alcántara. Un fuerza militar de cerca de 2.000 hombres, bajo el mando del oficial británico, el Coronel Mayne y con tropas Lusitanas. Cuando el Mariscal francés, Víctor, oyó hablar de la presencia portuguesa/inglesa en Alcántara, marchó inmediatamente para asegurar sus líneas de comunicaciones, con un ejército de cerca de 9.000 hombres y antes del 14 de mayo, los franceses habían llegado a las proximidades de Alcántara.

El Coronel Mayne tenía la mayoría de su fuerza en las trincheras en la orilla norte del puente, y  mantenía un pequeño retén de soldados de infantería  y de su caballería en la ciudad en la orilla del sur del río, bajo el mando del Teniente Coronel Grant.

En el caso de verse obligado a abandonar su posición y para garantizar su huida hacía tierras portuguesas, habían colocados explosivos en el segundo arco de la margen derecha del Tajo para destruirlo.

Y así fue, tras un día de batalla y ante el avance de las tropas francesas en superioridad en tropas y armamento, el Coronel Mayne encendió los explosivos, pero estos no destruyeron el puente por lo que el paso a través de él aún era factible.

El ejército francés envió una brigada de infantería para asegurar el puente y el ingles/portugués comenzó a retirarse.

De nuevo el puente quedó impracticable para su paso y obligó, durante un cuarto de siglo, a realizarse mediante barcas. Y fue durante el reinado de Isabel II cuando se piensa restaurarlo definitivamente

En 1852 hubo una tentativa de reconstrucción del arco dañado, pero tuvo que suspenderse al año siguiente al caerse la cimbra de madera para el arreglo del arco roto.

El 24 diciembre de 1858, se temió la ruina del pilar central y por ello, se desmontó el arco para aliviarlo de carga. Y para su posterior reconstrucción y que esta fuese totalmente fidedigna se levantaron unos planos muy cuidados.

La Academia de la Historia dió la aprobación del proyecto de reconstrucción por parte del Gobierno de su Majestad. El proyecto de la reparación completa del puente con un coste que se estimó en 1.726.012 reales.

Se reconstruyó el arco destruido, se volvió a montar el arco honorífico y se reparó toda la fábrica, sustituyendo además algunos sillares. También se limpió de adiciones militares que se habían acumulado especialmente en la cabeza de puente lado Alcántara, construyéndose además explanadas a ambos lados para la mejor contemplación del puente.

La restauración se da por terminada el 4 de febrero de 1860, festejándose el acontecimiento en Alcántara con gran solemnidad.

Retrato de D. Alejandro Millán

El 13 de agosto de 1924 se declara Monumento Nacional el conjunto arquitectónico del Puente, el Arco de Triunfo y el Templo de Alcántara.

En 1982, D. Fernandez Casado escribe en relación al Puente: "Es el edificio más duradero creado por la mano del hombre, resistiendo en plena forma el paso del tiempo y los agentes destructores. Pasan los viandantes bajo su Arco Triunfal y las avenidas se peinan en las hileras de sus pilares, y el puente sigue siendo puente de paso sobre el río y puente de enlace entre generaciones sucesivas. Que nadie construya puentes en España, sin haber pasado por Alcántara".


Detalle del arco destruido y la pasarela para cruzar el Puente. Museo Militar de Madrid.
El Arco de Triunfo visto desde una ventana de la Torre del Oro
Localización de la futura Alcántara en la calzada romana que conectaba Norba (Cáceres) y Conimbriga (Coimbra)
Emblema de la Orden Militar de Alcántara
El Puente de Alcántara en el siglo XVIII
La "Torre del Oro", fortificación defensiva del Puente de Alcántara
Litografía Serra-Casals de la primera mitad del siglo XIX en la que se aprecia la destrucción de su segundo arco en la guerra de la Independencia

En las tablas, tanto las originales (que ya no existen) como las actuales de Carlos V e Isabel II, que encontramos en el Arco de Triunfo detallan los pueblos, de la provincia romana de la Lusitania, que sufragaron el coste de la obra, pero ninguno de estos se situaban en las inmediaciones del puente.

Por ello, desconocemos si durante la construcción del puente o en los años inminentemente posteriores, existía un núcleo urbano permanente en los alrededores del puente, a excepción de algunas "villaes" que se han encontrado en el campo alcantarino; pero lo que es cierto, es que para levantar esa mole arquitectónica y faraónica, sería necesario un gran ingente humano con toda la logística que ello conllevaría, no solo por la mano de obra propia para levantar el puente, sino también para el transporte del material, la alimentación, herramientas, hogares, …  y que este debería residir en algún lugar cercano.

Fuese así o no, podemos intuir que la construcción del Puente y el papel que éste ejerció en ese enclave físico de paso por el río Tajo, posibilitó la creación de un enclave urbano, no ya con una función defensiva dado que en los siglos I-II la romanización ya era un hecho en esa zona de la Lusitania romana, sino más bien de aduana y control en el paso de mercancía y viajeros.